miércoles, 11 de octubre de 2017

Víctima, revictimización y privilegios: Cuando la violencia no merece atención


Jenny Saville

Cuatro mujeres en Coahuila han sufrido violencia por parte de sus parejas, padrastros, desconocidos. Todos ellos hombres, todos los casos han salido a la luz en lo que va de la semana en los periódicos a nivel estatal y nacional.

El más sonado fue el de Diana Laura Núñez, campeona mundial de frontón y aspirante a Miss Coahuila 2017. Por medio de su red social, Diana dio a conocer el acoso sexual y la amenaza de violación -y muerte- por parte de un desconocido que, en su perfil de Facebook, ostenta el nombre de Julio Domínguez.
La denuncia en redes se hizo viral. Fue compartida más de 5000 veces, con más de setescientos comentarios a favor, y en apoyo, de la joven deportista saltillense. Llamó la atención a nivel nacional e internacional, ya que periódicos de la talla de El País, Proceso, El Universal y hasta Televisa publicaron el caso. El apoyo y la comprensión se dieron de manera unánime hacia la joven.

Pero, ¿qué sucedió con los demás casos en donde las mujeres, y la niña, agredidas, no forman parte del mismo estrato social, ni poseen los galardones que la anterior agredida?

Las notas no se volvieron virales. No acapararon la atención de ningún otro medio, más que otro periódico local. Nadie empatizó con las víctimas. Al contrario, se les revictimizaba, se les agredía.

El proceso empático depende, entre muchas otras cosas, de nuestra percepción de las cosas que vemos, sentimos u oímos. Una imagen de alguien hermoso, triunfador, con fuerza, nos demuestra el alto estándar que, socialmente, aprendemos de lo que vale o no.

Una de las mujeres agredidas por su esposo era una estilista. La otra, una ama de casa de 28 años. La tercera víctima era la hijastra de 12 años del agresor, el cual era un taxista. Ninguna de las tres mujeres, al menos en el discurso empleado en las notas periodísticas, apunta a mujeres fuertes, o ejemplos sociales de lo que debe ser una mujer en el siglo XXI: fuerte, empoderada, bella.




La violencia ejercida hacia estas tres mujeres da un menor impacto sociológico. Personifican, a través de los estereotipos que seguimos alimentando en los medios e Internet, a la mujer maltratada, sumisa, débil y dejada de la cual no hay que tener misericordia; sino, dejarla de lado en "su problema".

El lector de estas notas y denuncias se convierte a la vez en un espectador pasivo y en un victimario en potencia.

Espectador pasivo pues, al sólo leer la nota, hace un comentario en pro o en contra de lo acontecido pero no ejerce acción alguna que cambie la violencia sistematizada, y normalizada, que se ha esparcido como plaga por todo Coahuila.

Es victimario en potencia cuando agrede a la víctima pues, según sus dogmas, su empatía, la víctima "merece" lo que le ha sucedido pero, para que "aprenda su lección", debe ser vilipendiada o expuesta a otra suma de violencia para que "aprenda" a comportarse.

Para las personas en donde la violencia ha sido asimilada, y justificada, no existe el daño psicológico ni emocional en las víctimas. Existe lo tangible y que se pueda expresar en su rango de lenguaje común. Hay una frase: "Los límites de mi lenguaje, son los límites de mi mundo" y así es para el lector que se vuelve victimario



Uno de los mayores problemas, es la percepción que las propias mujeres tienen sobre otras. El constructo social moderno ha impuesto un nuevo modelo que, obsesivamente, muchas mujeres quieren seguir: un cuerpo fitness, belleza, fama y dinero y, por si fuera poco, cumplir con los roles antiguos del "deber ser mujer": atender al marido, la casa, los hijos y el plus: el trabajo.

Estas pautas, en principio la del trabajo, le han otorgado a la mujer un poder que antes no tenía pero es un poder condicionado a. La mujer para creer que tiene ese poder debe seguir sacrificando parte de su vida para no meterse en problemas. Debe someterse a cambio de obtener algo.

Muchas mujeres vivimos nubladas en nuestro privilegio y en la ciega percepción de que cumplimos un rol diferente a la mujer tradicional. Por lo tanto, la violencia no puede rozarnos;o bien, podemos mostrar ser lo suficientemente fuertes en nuestro discurso pero la violencia no termina. Sólo se normaliza. Se traga y se digiere.

Enlaces a las notas:

http://www.vanguardia.com.mx/articulo/chica-de-saltillo-denuncia-acoso-en-facebook

http://www.vanguardia.com.mx/articulo/hombre-apunala-su-esposa-tras-discusion-en-zona-centro-de-saltillo

http://www.vanguardia.com.mx/articulo/la-golpea-el-esposo-por-tercera-vez-y-no-denuncia

http://www.vanguardia.com.mx/articulo/taxista-de-monclova-abusa-de-una-menor-de-edad

viernes, 7 de abril de 2017

Perelló: Icono del machismo y la cultura de la violación





La violación implica necesariamente verga. Si no hay verga no hay violación. Con palos de escoba, dedos y vibradores no hay violación. Hay una violación a la dignidad, pero de esas hay de muchos tipos.  Estas son algunas de las frases que el matemático y periodista Marcelino Perelló Valls externó en sus comentarios durante la emisión del programa "En sentido contrario".

Ante las declaraciones las reacciones en las redes sociales no se hicieron esperar. El audio se viralizó tanto en Facebook, como en Twitter,  Más de 23 mil tuits sobre el tema lo colocaron como una de las tendencias del día pero ¿no debería ser tendencia de todos los días el hablar de asuntos tan importantes como la cultura de la violación en México? Pareciera que no. 

Se prende una mecha. La gente tuitea y postea enardecida y a los tres días nadie recuerda lo que sucedió.

Día con día amanecemos con historias de horror que se viralizan pero no hacen ningún cambio en la sociedad. No se ataca de fondo el problema del machismo en México en donde hasta sus intelectuales, tanto hombres como mujeres, han sido ejemplos de ello.

El problema radica desde el privilegio y clasismo con que operan las personas como Perelló. Matemático, profesor de una de las universidades más reconocidas de México, colaborador de uno de los periódicos con más credibilidad en el país, hasta ex líder del movimiento estudiantil del '68. Todas estas virtudes, toda esta piel de oveja, encima de un gran lobo. Un machista que justifica el acto de violación. Un hombre genial, no distinto de muchos otros, que durante milenios han creído que la mujer es una cosa inferior a la que se le puede hacer, o decir, lo que venga en gana por que ella no tiene boca, ni fuerza, ni lenguaje para protegerse.

Basta ver como minimizan a Dafne, violada a los 17 años por cuatro mirreyes, en Veracruz. Ni siquiera repara en su nombre, la llama “La chava a la que le metieron los dedos”. Borrar u omitir el nombre de la persona es minimizar su existencia y, ¿no es acaso lo que durante siglos han hecho los hombres con la mayoría de las mujeres? 

Minimizar nuestra existencia es minimizar nuestros problemas. Que un tipo te meta los dedos, un palo, que te griten en la calle cuando caminas, que te toquen, que te violen está bien. Está bien por que una eminencia o intelectual lo dice. Si dice que tu gozas, o que sólo has tenido un orgasmo por medio de la violencia, está bien. Él puede decirlo. Tiene con qué. Todos sus méritos lo hacen creíble, al menos eso es lo que el machista cree.

Sí, sucede, sobre todo con las viejas cuero. Incluso por la violación, no hay porque desgarrarse las vestiduras. Si les gusta, no te hagas pendeja. Hay mujeres que solo han sentido un orgasmo cuando son violadas. Eso es algo registrado en la literatura especializada. Cuando no hay culpa, cuando te violan, entonces tú no tienes ninguna responsabilidad. No me negarás que en los juegos sexuales está implícita la violencia, la violación, sentenció Perelló.

Aquí hago un largo paréntesis: 

Es curioso como la sociedad le ha enseñado al hombre a articularse en el mundo. Si tienes el mínimo de poder puedes usarlo contra los que crees inferiores a ti. Tienes todo este intelecto, tienes la fuerza, el privilegio de ser hombre y, por tanto, de que tu voz tenga mayor validez. Entonces puedes decir que las mujeres que tienen opinión, o que se defienden del ataque, son malcogidas, amargadas, brujas, pendejas, imbéciles. Puedes decir todo esto, puedes opinar y creer que puedes reivindicarte, que nunca has estado mal, ni lo estarás. Te defienden todos tus logros, todo lo inteligente que en la vida te has creído, hasta que de pronto despiertas.

Tras 15 años de estar al aire el programa "En sentido contrario" se cancela. El lenguaje misógino y sexista ya no tiene cabida en ningún discurso. 

Justificar el discurso de Perelló no es libertad de expresión, es cultura de la violación.

Decir y concordar con la frase: “la violación implica necesariamente verga”, ha hecho que por décadas millones de denuncias sobre violencia sexual no procedan legalmente por no comprobarse la penetración. Para el Poder Judicial  el hecho de que “la violación implique verga” tiene como resultado casos de abuso sexual no denunciados, y que otros que sí son denunciados, queden impunes. Baste remitirnos de nuevo al caso de los #Porkys.

Es 2017, no 1968. En un país feminicida callar ya no es opción. Permitir apologías de la violación de misóginos como Perelló es nunca terminar el círculo vicioso.

Es hora de destruir la rueda.



sábado, 18 de febrero de 2017

Respuesta a Valeria Luiselli Parte 1


Querida Valeria:


Leer tu artículo Nuevo feminismo me ha dejado una cosa muy clara: tú no formas parte de ese grupo de "mujeres brillantes" del que te mofas. Te falta valor.

Así como dices no saber nada de carreras espaciales, también se puede ver que no sabes nada del feminismo, ni de cómo viven cientos, miles de mujeres en el mundo ante la opresión y la violencia.
Tú no lo sabes, ¿cómo podría saberlo la hija de un diplomático que habla desde su posición de privilegiada?

Valeria,

¿Sabes lo que es trabajar dobles turnos con jefes que te acosan, te manosean?
¿Sabes lo que es ir a trabajar a las cuatro de la mañana, caminar por baldíos, por zonas sin luz y que alguien te viole, te secuestre o te asesine?
¿Sabes qué es tener un aborto en un IMSS  y estar en la sala junto a 13 mujeres esperando tu turno, en un lugar donde no hay medicamentos, el doctor sólo tiene limpio un guante para realizarte la cirugía, y las embarazadas se resbalan en el piso con la sangre de otras pacientes porque, en en lugar, no hay quien limpie?

¿Lo sabes?

No

Claro que no. Tú tuviste la fortuna de tener un chofer que te esperaba afuera de tu casa para llevarte siempre a tu colegio, a donde quisieras.

Supongo que una mujer tan inteligente y educada como tú, que se sentó en el regazo de Nadine Gordimer y que estudió al lado de las nietas de Nelson Mandela , jamás podría imaginarse el mundo real en donde, día con día, miles de mujeres son asesinadas por ser sólo mujeres, animales, una cosa inútil e inferior.

¿Sabes cómo mueren las mujeres en Ciudad Juárez?
Son secuestradas, torturadas. Maniatadas, sufren de violaciones multitudinarias, las acuchillan, les arrancan los senos, o partes de la piel, a mordidas. Como si esto no fuera poco, las queman. Eso era cuando aparecían en un solar los cuerpos abandonados. Ahora las disuelven. ¿Sabes cuántas desaparecidas hay actualmente en esa ciudad? Más de setecientas y faltan las que sus familiares no han denunciado por miedo a que les pase algo.

¿Crees que no necesitamos feminismo en esta época?

¿En qué mundo del espacio exterior vives?

Los razonamientos que utilizas en tu artículo para el periódico El País son degradantes. Pareciera que no te das cuenta que esa ironía y sarcasmo que utilizas también te afecta.

Si las mujeres en la era del Sputnik, y antes de Nixon, no hubieran proclamado sus derechos, no se hubieran atrevido a ser valientes, TÚ no estarías haciendo una columna para un periódico, menos para uno tan conocido como lo es El País.

¿Crees que escribir un artículo desde la comodidad de tu casa es muchísimo más brillante que arriesgarte a salir a la calle y apoyar, hombro con hombro, a mujeres (y hombres) que está clamando por sus/tus derechos, por la igualdad de condiciones y la libertad de que tú/yo podamos decidir por NUESTRO cuerpo?

Me parece que a pesar de ser una persona que ha viajado y visto el mundo, te ha faltado conocer en verdad el mundo que te rodea. No como esa caricatura de seres apartados que viven en lo aislado y cómodo como en la ficción, sino ver a los hombres y, en especial, a las mujeres sobreviviendo en un mundo que nos está consumiendo.

Dices: "frente a la catastróficamente imbécil realidad actual todas las mujeres brillantes que conozco han tenido que intercambiar sus ideas por posturas; tenido que remplazar el libre ejercicio del pensamiento complejo por el aburrido derecho a salir a la calle con cartulinas"

Yo te respondo: si utilizar mi libre ejercicio de pensamiento complejo se reduce a un artículo como el tuyo, prefiero tomar valor, pararme de mi cómodo asiento de escritorio y salir a las calles.


PD: Es una lástima que cambiaras el artículo original, el valor también consiste en sostener lo que se piensa contra viento y marea. Parece que ambos te sepultaron.